Desarrollo web
Sitios corporativos, catálogos y portales de cliente. Editables por ti, alojados en nuestra propia infraestructura.
Somos un integrador tecnológico. Resolvemos el problema completo —software y hardware bajo el mismo techo— para empresas que ya facturan y siguen operando a mano.
Es el patrón que encontramos en casi toda PyME con bodega, distribución o importación en Ecuador. El sistema contable cumple con el SRI, pero el día a día real vive en otro lado:
Esa brecha no se cierra con más software. Se cierra con alguien que entienda el proceso completo y pueda resolverlo, sea con código o con un dispositivo instalado en la bodega.
No es un catálogo para elegir. Es el alcance que permite resolver un problema sin que tengas que coordinar tres proveedores distintos.
Sitios corporativos, catálogos y portales de cliente. Editables por ti, alojados en nuestra propia infraestructura.
Sistemas de gestión, ERP y portales internos construidos sobre tu operación real, no sobre una plantilla.
Integraciones y flujos que eliminan trabajo manual: el sistema avisa al celular cuando la bodega baja de stock mínimo.
Diseño y armado de circuitos y dispositivos, con la carcasa que los contiene fabricada por nosotros mismos.
Sensores, telemetría y control remoto de la operación. Datos de la planta y la bodega llegando solos al sistema.
Prototipos, piezas funcionales, displays y exhibidores. Modelos paramétricos: una variante nueva no se rediseña.
Identidad de marca, piezas gráficas y contenido. Lo que se ve por fuera, hecho con el mismo criterio que lo de adentro.
Toda propuesta llega con algo funcionando: un enlace, una demostración o una pieza en la mano. Estos tres están en vivo ahora mismo.
Webs editables con soporte local y precios publicados. Incluye una demostración completa de un negocio real.
Displays, soportes QR y exhibidores diseñados y fabricados aquí. Todo paramétrico: se adapta a tu marca.
Operamos en vivo sistemas de gestión e integraciones que facturan todos los días. Te los mostramos funcionando.
Hablas con quien ejecuta
No hay ejecutivo de cuenta intermedio: quien cotiza es quien construye y quien responde después.Ves antes de pagar
Toda propuesta se acompaña de algo funcionando: demostración, sistema en vivo o pieza en mano.No coordinas tres proveedores
Web, sistema, automatización, electrónica y pieza física salen del mismo contrato.Tus datos se quedan donde deben
Infraestructura propia, sin dependencia de plataformas de terceros.No es un catálogo para elegir. Es el alcance que permite resolver un problema sin que tengas que coordinar tres proveedores distintos.
Primero el proceso, después la tecnología. Si el problema se resuelve sin software, lo decimos.
Alcance, plazo y precio explícitos. Sin letra chica y sin ambigüedad sobre qué entra y qué no.
Antes de pedir la firma ves una demostración real, no una presentación de diapositivas.
Un sistema en producción es un compromiso, no una entrega. Seguimos respondiendo después.
Arriba está el titular de cada línea. Aquí está lo que llega a tus manos: qué problema resuelve y qué queda entregado cuando el trabajo termina.
Tienes negocio pero no tienes a dónde mandar a quien pregunta. O tienes página y no puedes cambiarle un precio sin llamar a quien la hizo.
Compraste un sistema y terminaste llevando aparte una hoja de cálculo con todo lo que el sistema no contempla. Esa hoja es tu operación real.
Hay trabajo que alguien repite cada día: pasar pedidos de WhatsApp a una hoja, cuadrar dos listas que deberían decir lo mismo, avisar que algo se está acabando. Se paga sueldo por eso y aun así se escapan errores.
El equipo que necesitas no se vende hecho, o el que se vende cuesta como si viniera importado y nadie por aquí lo repara.
El dato existe — la temperatura del cuarto frío, el nivel del tanque, las horas de una máquina — pero alguien tiene que ir a mirarlo y anotarlo, y casi siempre se revisa cuando ya pasó algo.
Se rompió una pieza que ya no se consigue, o necesitas veinte exhibidores iguales con tu marca y por veinte unidades ningún molde se justifica.
El sistema funciona pero la marca se ve improvisada: el logotipo cambia de color según quién lo mande, cada pieza sale de un lado distinto y la foto del producto es la del celular contra la pared.
Casi ningún encargo entra en una sola de las siete. Ahí es donde tenerlas bajo el mismo contrato deja de ser comodidad: nadie espera a que dos proveedores se pongan de acuerdo sobre de quién es el problema.
En un proyecto que mezcla software y hardware, lo que falla casi nunca es el circuito ni el código: es la juntura. El proveedor de software dice que el equipo manda mal el dato, el de electrónica dice que el sistema lo lee mal, y tu operación espera mientras se ponen de acuerdo.
Cuando las dos partes salen del mismo contrato esa discusión no existe. Hay un solo responsable a quien preguntarle, y se arregla el lado que esté fallando sin que tengas que averiguar cuál es.
Por lo mismo quien te cotiza es quien construye y quien contesta si algo se cae seis meses después. No hay traspaso interno ni ejecutivo de cuenta entre medio.
Decirlo antes ahorra tiempo de los dos lados.
El precio sale del alcance escrito, no de bajarle al de al lado. Si la decisión se toma únicamente por costo, la otra oferta te conviene más y es razonable tomarla.
Los planes web tienen precio publicado y son honestos para lo que son. Lo que no hacemos es competir hacia abajo armando plantillas por volumen: este trabajo empieza donde la plantilla se queda corta, cuando la web tiene que hablar con tu inventario o con un equipo instalado.
Prometer guardia permanente sería vender algo que no se puede cumplir. El horario y el tiempo de respuesta se acuerdan por escrito antes de firmar, y ese compromiso sí se cumple.
Nada de esto es una disculpa. Es el criterio con el que se decide qué trabajo se toma: solo entra lo que se puede sostener después de entregarlo.
Escríbenos por WhatsApp con el problema concreto. Te respondemos con un diagnóstico y, si aplica, con algo que puedas ver funcionando antes de decidir.